¡Quitaos el sombrero ciudadanos!
el maestro de la escuela se adelanta,
ese obrero admirable, en cuyas manos
la antorcha de la ciencia se levanta.
Sabio ignorante que hacia el bien convida,
que procura encender en cada frente
una luz, que ilumina de la vida
la senda oscura de áspera pendiente.
No le inquieta el cansancio ni le abruma;
sufrido apóstol de la edad moderna,
no teme que su vida se consuma
en aras de la ciencia que es eterna.
Es humilde con la humildad del sabio;
es altivo con la altivez del Fuerte;
siempre por la verdad está su labio
